Crecimiento y momentos decisivos

Crecimiento y momentos decisivos

Conectamos un mundo con diferencia

Rápidamente MIRA, que así pasamos a llamarla, pasó a ser una de las partes  más importantes de nuestras vidas, alrededor de ella se generaban ilusiones, acciones, proyectos, aspiraciones, amor, esfuerzo, decepciones pero indudablemente amábamos lo que estábamos haciendo y los frutos se vieron rápido.

 

Formaciones en contenidos para services providers, routing y switching, seguridad más apoyar e impulsar toda la parte de comunicaciones unificadas en España, con soluciones formativas para el partner y clientes fue decisivo para posicionar a MIRA como un Cisco Learning Partner de referencia.

 

Desde el año 2003 al 2010 fueron años de retos, de emociones, de cambios y crecimiento, tanto en lo profesional como en lo personal, ya que decidimos tener familia.

 

Es para el año 2004 cuando tengo mi primera hija, Daniela. Esto marcaría una nueva forma de organizarme a la hora de trabajar. Empezaría a conciliar la vida profesional con la familiar en un momento tan decisivo como la fase inicial de la empresa.

 

La actitud es lo que hace la diferencia y que frase tan cierta. El secreto creo que estuvo en una buena organización, ser constante y actitud frente al compromiso adquirido.

 

No era tarea fácil, no, no lo era! Pasaba mucho tiempo sola porque Miguel Angel viajaba mucho, prácticamente todas las semanas. Mi día a día transcurría en ir a la oficina, organizar, vender, coordinar, las finanzas, … hasta comprar las pastas del desayuno para los alumnos. Puntual, a las 17 horas iba a buscar a mi hija y pasaba la tarde con ella, paseábamos al perro y cuando ya estaba dormida, seguía haciendo los pendientes de trabajo que durante el día me habían quedado colgados.

 

El equipo de MIRA creció y de ser dos pasamos a ser cuatro, esto nos ayudó a aumentar nuestra posición de valor frente a los clientes y los esfuerzos se estaban viendo recompensados.

 

Para el 2008, tengo a mi segundo hijo, Miguel.  La comodidad que conocía o al
menos tenía controlada empieza a ir hacia una zona desconocida.  Era evidente que esto provocaba una brecha entre la realidad y la visión del proyecto MIRA, lo que yo llamaría tensión creativa.

 

Pero la tensión creativa se gestiona siendo consecuente y esforzándose por lograr la visión, lo que se desea.  Volvemos a lo mismo,  comprometerse con el objetivo y nosotros teníamos claro que la familia y la empresa eran nuestra apuesta y… no hubo baja por maternidad, trataba de organizarme como podía, mi suegra vino los dos primeros meses de México a España para ayudarme y poder pasar tiempo con el bebé, así yo también tendría más tiempo para estar con Daniela. Miguel Ángel estuvo en Brasil el primer mes de nacimiento de  Miguel, de hecho recuerdo, sin ánimo dramático, cabe destacar, que él nunca me sacó del hospital después del parto de los dos hijos.

 

Y así es como empezó mí día a día y mi vida giraría entorno a mis hijos y a MIRA.

 

Tengo que reconocer que mis dos hijos han sido mi motor para los grandes cambios que en breve se avecinarían por capricho de  la vida.

 

Mientras tanto MIRA, crece, pasamos a ser 5 en el equipo. El año 2010 marca un punto de inflexión positivo en la compañía. Es el año que Cisco decide meterse en la parte de servidores y siguiendo nuestra filosofía por apostar en sus iniciativas estratégicas nos sumamos a este cambio progresista que nos supondría parte del éxito que tenemos hoy en día.

 

Nos convertimos en el primer Cisco Learning Partner de habla hispana en alcanzar el programa y los requisitos para impartir formación en Data Center de Cisco.

 

Invertimos en equipamiento de Data Center, pasando a tener una de las 4 mejores maquetas de laboratorio en Data Center de Cisco, mejor del mundo. Este hito nos ayuda a reforzar nuestra posición frente a los clientes, empezamos a ser un referente como Cisco Learning Partner especializado en Data Center a nivel mundial, impulsamos nuestra estrategia de expansión a LATAM y pronto pasaríamos a ser 7 personas en la empresa.

 

Lo que no sabía, es que pronto sucedería uno de los cambios más significantes de mi vida. Con el éxito de la empresa también llegó el fracaso de mi relación con Miguel Ángel.

 

Fue en el año 2010 cuando nos divorciamos. Con amor y respeto decidimos empezar a caminar por separado pero sabiendo que habíamos hecho dos cosas bien en esta vida: dos hijos y un negocio y esa se convertiría en nuestra alianza que hasta la fecha seguimos respetando. Hasta para divorciarnos fuimos un gran equipo.

 

Y es desde entonces fue que empecé a caminar sola tanto en lo personal como en lo profesional. Me adentraba en una etapa doble 0, que es aquella equivalente a la sensación que se tiene cuando uno se sube a esas grandes montañas rusas.

 

Miguel Ángel decide regresar a su país natal, México y yo emprendería un camino con el corazón roto, luchando cada juego, probando la dulzura y afrontando derrotas. Un camino en el que me levantaría, me caería y me volvería a levantar y tanto queda…

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