Quiero un momento en el tiempo

Quiero un momento en el tiempo

Conectamos un mundo con diferencia

Hay una canción que me viene a la mente e identifica muy bien aquellos días en lo que tuve que asumir la dirección de MIRA en todos los aspectos. “One moment in time” de Whitney Houston.

 

La canción viene a decir algo así como cada día que estoy viviendo quiero dar mi mejor versión, soy única pero no estoy sola y sé que el mejor día no ha llegado y  quiero ese momento en el tiempo para ser más de lo que pensé que podría ser, donde todos los sueños están a un latido del corazón y donde todas las respuestas están en mí.

 

Esa letra me transporta a todo el camino que he tenido que recorrer desde aquel agosto del 2010 hasta el día hoy. Nueve años han pasado y detrás de ellos un sinfín de momentos que sin duda han sido decisivos para llegar hasta aquí.

 

Han sido años difíciles, no voy a engañaros, sobre todo los 4 primeros años (2011-2014), donde nuestra separación personal fracturó el área de recursos humanos y la parte financiera notablemente y no digo financiera porque no tuviéramos dinero para pagar, sino porque el área de personal se vio tan afectada que por mucho trabajo que tuviéramos no podíamos llegar a entregarlo. Nos faltaba la materia prima, los instructores/consultores y la calidad era una premisa que teníamos que seguir manteniendo, así que no cualquiera podía ponerse a entregar nuestros servicios.

 

Este círculo en espiral de no poder facturar porque no teníamos quien entregarse el servicio o posponerlo hasta tener al instructor adecuado, empezó a afectar a la cuenta de resultados y gracias a los años de bonanza de la compañía pudimos hacer frente durante un tiempo, pero todo es finito y llegó el día en el que cash flow se vio afectado, por lo que mi rol de líder se puso en juego y tenía que saber muy bien jugar mis cartas.

 

Ser una pequeña empresa también es difícil porque los “amigos” impuestos nos comen y se convierte en el talón de Aquiles de muchas empresas que se ven obligadas a tomar decisiones drásticas por una cuestión de tesorería y no tanto de facturación.

 

Y me tocó volver a reorganizar todo y  no sólo una vez, varias veces fueron las ocasiones en el que la plantilla de técnicos se me desmontaba. Ser buen técnico y buen profesor al mismo tiempo, no es tarea fácil y no a todo el mundo le gusta, así que la presión de las novedades, de las clases y otros, eran elementos que no me permitían tener un equipo consolidado.

 

A base de pruebas, de errores, de aciertos y de interés por mi equipo, empecé a contar con técnicos comprometidos con la empresa, empezó todo a tener una organización, un sistema, una rutina de trabajo. La suma de todos era más que la individual.

 

Hay una frase que decía mucho por aquel entonces y era: solamente hay un plan, el del éxito.

 

Ese éxito se empezó a ver culminado año tras año, como alfarero que moldea su vasija, es una cuestión de tiempo.

 

Han sido 9 años de aprendizaje inmensos en todos mis roles, desde ser mamá y papá al mismo tiempo, pasando tiempo con ellos pero viajar al mismo tiempo por trabajo, compartir herramientas de gestión para enseñarles a organizar su agenda y sus tiempos, compartir bajo sábanas más de 10 años con ellos han grabado en mí momentos inolvidables, he de decir que he practicado el colecho y me siento orgullosa de ello así como de utilizar tacones altos y pintarme los labios, hasta ser CEO de mi propia compañía en la que tengo que organizar y coordinar a todo mi equipo, confeccionar estrategia, visitar clientes, entre un sinfín de tareas más, pasando además por ser hija, amiga, voluntaria y deportista.

 

Hoy después de 15 años me siento orgullosa de la evolución que he hecho como persona, siento que mí liderazgo es transformacional, voy buscando la inspiración en todo lo que me rodea y estimulando a mi equipo para que logren conseguir las metas y objetivos que se proponen, favoreciendo siempre el desarrollo de sus habilidades a fin de producir cambios significativos en ellos mismos y en mi organización.

 

Soy apasionada de la mejora continua, de la visión hacia el futuro, del trabajo en equipo, intentando hacer de mi equipo líderes para que la suma de todos sea mayor a la individual. Tengo un alto instinto creativo, capaz de generar nuevas oportunidades frente a las adversidades, con una gran capacidad de conectar relaciones profundas con las personas.

 

He identificado que mi liderazgo es situacional, llegando a la conclusión que no existe una forma única de liderar, organizar y relacionarse con las personas, pues todo depende de las condiciones del ambiente y entorno.

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